Esta historia fue escrita por la Sala de Noticias de la OIT. Para ver las declaraciones y discursos oficiales de la OIT, por favor visite nuestra sección "Declaraciones y Discursos".

Migración laboral en el siglo XXI: ¿De muchos, uno?

Los 90 millones de trabajadores migrantes del mundo representan 3 por ciento de la fuerza laboral mundial, y sus experiencias son muy diversas: desde el recibimiento con alfombra roja para algunos programadores informáticos hasta la reclusión y deportación para algunos trabajadores irregulares. ¿Qué puede hacerse para garantizar que la migración laboral sea una fuerza capaz de impulsar el bienestar global? Un estudio reciente, del cual dos expertos de la OIT son coautores hace un análisis exhaustivo de las causas y efectos de la migración laboral.

Artículo | 10 de marzo de 2006

OAXACA (OIT EnLínea) - José González dejó su aldea en Oaxaca, viajó en autobus hacía el norte cruzando México, y encontró un traficante que le ayudó a pasar la frontera con Estados Unidos y a atravesar el desierto hasta Phoenix, en el estado de Arizona.

Desde allí una furgoneta lo llevó a una planta de empaque de carne en Iowa. José compró una licencia de conducir y una tarjeta de residencia a un hombre que conoció en la tienda que sirve a la comunidad de inmigrantes, y presentó sus documentos en la planta. Después de una mañana de formación que comprendía la visión de un video sobre seguridad y una lección para afilar cuchillos, fue a trabajar, ganando 8 dólares por hora por cortar las grandes piezas de carne que pasaban frente a él en pedazos más pequeños.

Si José permanecía en la "línea de desmontaje" durante al menos 60 días, su primo Manuel, quien le había informado sobre el trabajo y prestado el dinero para pagar el traficante, recibiría un pago 200 dólares por haberlo recomendado.

José es sólo uno de los 90 millones de migrantes del mundo. Según el nuevo informe, Administrar la migración laboral en el Siglo Ventiuno, el aumento de las diferencias demográficas, económicas y de otra índole entre los países permite augurar un incremento en la migración internacional en este siglo.

La migración alcanza grandes dimensiones. Cerca de 10 por ciento de los 110 millones de personas que nacen en México emigran hacia Estados Unidos. EE.UU. y otros países industrializados respondieron a este incremento de migración legal e irregular con la expansión de controles fronterizos y el desarrollo de programas especiales para trabajadores inmigrantes en los años '90, muchos de los cuales tenían el objetivo de mantener sólo temporalmente a los trabajadores extranjeros.

"Los antiguos programas para trabajadores inmigrantes distribuían a los trabajadores en todo el mercado laboral bajo una serie de normas únicas, pero los nuevos programas buscan satisfacer las necesidades de mano de obra en sectores laborales específicos", explicó Christiane Kuptsch, coautora del libro.

El libro cita el ejemplo de los programadores informáticos y otros profesionales que con frecuencia son estimulados a permanecer como inmigrantes, mientras que los trabajadores agrícolas y los trabajadores temporeros son sometidos a normas que tienen la finalidad de reemplazarlos y hacerlos salir del país después de pocos meses.

Administrar la migración laboral

Estados Unidos se percibe a sí mismo como un país de inmigrantes con la consigna "e pluribus unum" - de muchos, uno - una manera de recordar que los estadounidenses comparten la experiencia del abandono de otro país para construir uno nuevo en EE.UU., o que tienen antepasados que lo hicieron.

"Esta es la razón por la cual la mayoría de los estadounidenses creen que la inmigración es de interés nacional. El problema global es cómo gerenciar la migración para hacer que las diferencias sean siempre menores, para que la migración no sea un problema, como occurre entre los 15 'veteranos' países miembros de la Unión Europea", dijo Kuptsch.

Según el estudio, las remesas, la parte de los ingresos de los migrantes que envían a su país de origen, pueden reducir la pobreza y los incentivos para migrar. En la mitad de los años '90, las remesas superaron los subsidios oficiales para el desarrollo y el Informe Financiero sobre el Desarrollo Mundial del Banco Muncial calcula que las remesas hacia los países en desarrollo alcanzó 115 mil millones de dólares en 2003.

El incremento comercial entre los países de origen y los que reciben es una solución importante para resolver la migración indeseada, dice el estudio. Aunque el comercio y las inversiones con frecuencia parecen ser el camino más largo para el desarrollo que incite a permanecer en su país a las personas, el mundo no ha encontrado otra vía que asegure economías sostenibles y crecimiento del empleo. Como ejemplo, el estudio destaca el caso de las provincias chinas y los estados de la India que atrajeron inversiones extranjeras para la producción de bienes manufacturados para la exportación, pues tuvieron la tasa más rápida de reducción de la pobreza, y al mismo tiempo atraen migrantes internos.

El libro pone en evidencia la necesidad de diálogo sobre migración entre los países de origen, los de tránsito y los que reciben y plantea la pregunta sobre si este diálogo debería efectuarse en reuniones multilaterales, bilaterales o regionales. Según el estudio, la OIT juega un papel clave en la ayuda a los gobiernos e interlocutores sociales para regular la migración laboral y proteger los trabajadores migrantes de manera que la migración sea una propuesta favorable tanto para los países de origen como para los de destino.

"La migración laboral en el siglo XXI es un reto difícil y complejo para los trabajadores migrantes, los empleadores, y los gobiernos. En este libro hacemos sugerencias para la cooperación de modo que ayude a garantizar que la migración laboral contribuya a la convergencia entre las naciones-estado, una condición indispensable para lograr la paz y prosperidad en el mundo globalizado", agregó Kuptsch.


Administrar la Migración Laboral en el Siglo Ventiuno, por Philip Martin, Manolo Abella y Christiane Kuptsch, Yale University Press, New Haven and London 2006.