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DIRECTOR GENERAL DE LA OIT INSISTE EN LA NECESIDAD DE FORTALECER LAS NORMAS DEL TRABAJO

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La 85.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, inaugurada esta mañana en Ginebra, elegió como Presidenta a la Sra. Olga Keltosova, Ministro de Trabajo, de Asuntos Sociales y de la Familia de la República de Eslovaquia. La Sra. Keltosova es la segunda mujer que preside la Conferencia de la OIT y también la primera representante de un país de Europa central que ejerce tal función desde la caída del Muro de Berlín en 1989.

Comunicado de prensa | 3 de junio de 1997

GINEBRA (Noticias de la OIT) - La 85.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, inaugurada esta mañana en Ginebra, elegió como Presidenta a la Sra. Olga Keltosova, Ministro de Trabajo, de Asuntos Sociales y de la Familia de la República de Eslovaquia. La Sra. Keltosova es la segunda mujer que preside la Conferencia de la OIT y también la primera representante de un país de Europa central que ejerce tal función desde la caída del Muro de Berlín en 1989.

En su discurso de aceptación, la Sra. Keltosova dijo que "el proceso de mundialización y la concretización de los objetivos de la OIT están relacionados entre sí". Preconizando el progreso social y la protección de los derechos de los trabajadores, recalcó que "cada Estado, empresa, empresa multinacional e individuo debe poder recibir su parte de las ventajas de la mundialización".

La Presidenta de la Conferencia hizo hincapié en la necesidad de promover las normas básicas de la OIT y de reforzar los mecanismos de control de su aplicación, y aplaudió los esfuerzos realizados por el Director General de la OIT, Michel Hansenne, para lograr la ratificación universal de los siete convenios "esenciales". En particular, señaló que la República de Eslovaquia se dispone a ratificar estos siete convenios antes de que finalice el presente año.

Concretamente, se trata de los instrumentos relativos a: la libertad sindical y la negociación colectiva (núms. 87 y 98), el trabajo forzoso (núms. 29 y 105), la lucha contra la discriminación (núms. 100 y 111) y la edad mínima para el ingreso en el trabajo (núm. 138).

Los tres vicepresidentes de la Conferencia elegidos en la sesión inaugural son: Sr. Ali Khalil (Siria), en representación de los gobiernos, Sra. L. Sasso Mazzufferi (Italia), en representación de los empleadores y Sr. F. Ramírez León (Venezuela), en representación de los trabajadores.

En una declaración ante la sesión plenaria, el Sr. Michel Hansenne invitó a los delegados a utilizar la Conferencia para potenciar la función normativa de la OIT: "Ella será la que decidirá el lugar de nuestra Organización en el siglo que se aproxima, pues es a través de ella que la OIT podrá aportar su contribución más significativa a un sistema económico mundial fundado en la liberalización del comercio internacional y en un multilateralismo auténtico".

El Director General de la OIT agregó que había considerado "oportuno hacer un balance de los tres años de debates (...) respecto de la dimensión social de la liberalización del comercio internacional, y de sacar algunas conclusiones". Preconizó también la adopción de una "declaración solemne destinada a reafirmar el respeto universal de los derechos fundamentales de los trabajadores por todos los miembros de la OIT, ya sea que los convenios fundamentales de los trabajadores hayan sido ratificados o no".

Insistió en que no se trataba de "modificar el mandato" de la Organización, sino de "permitirle que lo ejerza plenamente, para alcanzar sus objetivos y responder a las expectativas que están cifradas en ella".

Refiriéndose a las propuestas encaminadas a la utilización de una "etiqueta social global", señaló que eran cada vez más numerosas las iniciativas unilaterales en este sentido. Subrayó que su proposición tendía a "reforzar el marco multilateral y voluntario que constituye la OIT, en el cual el conjunto de los países y en particular los países en desarrollo no son sujetos pasivos, sino participantes activos, cuya voz e intereses son debidamente tenidos en consideración".

El Sr. Hansenne insistió en que un sistema de etiquetado social, cualquiera sea la forma que revista, "no tiene nada que ver con una cláusula social, puesto que tiende únicamente a proporcionar una información sin introducir ninguna restricción, contrariamente a la cláusula social, la cual condiciona la libre circulación de mercancías y servicios - y, por lo tanto, su acceso a los mercados nacionales - al respeto de ciertas normas sociales".